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¿Qué hay detrás de Alicia?

Adaptación del cineasta Tim Burton de Alicia en el País de las Maravillas

 

A lo largo de la historia de la literatura ha habido múltiples obras que escondían entre sus páginas una potente carga educativa sin que el lector fuera realmente consciente de ello. Uno de ellos sería el inmortal relato de Lewis Carroll, Alicia en el País de las Maravillas. Un cuento que mediante un sinfín de alusiones refleja muchos de los problemas psicológicos que sufren los adolescentes a diario y que pese a que hayan pasado más de 150 años desde su aparición, siguen siendo de rabiosa actualidad.

El autor, Charles Lutwidge Dodgson (Lewis Carroll era solo un pseudónimo), consiguió influir con su novela a un amplio espectro de profesionales que van desde los más reputados psicólogos hasta prestigiosos matemáticos, sin olvidar por supuesto a los niños a los que iba dirigido. A través de juegos de lógica y una mezcla entre realidad y fantasía, nos ofrece varias cuestiones en las que deberíamos pararnos a pensar.

Por ejemplo, ¿recordáis al conejo blanco? Ese pequeño personaje al que Alicia perseguía durante todo el relato y que siempre iba apresurado mirando su reloj diciendo: “¡Oh Dios mío! Voy a llegar tarde”. Esta inocente personalidad refleja la conducta paranoica de los adultos, la ansiedad y la exigencia, en muchas ocasiones desmesurada, que los mayores imponen a los más pequeños. ¿Curioso verdad? Pues la cosa no acaba ahí.

El problema de la incertidumbre y la crisis de identidad que caracteriza a la adolescencia se evidencia en la parte en la que Alicia se encuentra con la oruga azul que constantemente le pregunta: “¿Quién eres tú?”. La protagonista, tras haber cambiado de tamaño innumerables veces, no sabe que responderle. Esta oruga azul representa el lado lógico y racional de las cosas, así como las dudas que caracterizan esta época tan confusa en la vida de cualquier joven. Es curioso destacar que este cambio de tamaño al que Alicia se ve sometida varias veces durante la aventura dio lugar al trastorno neurológico de la micropsia o Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas. La persona que lo padece percibe los objetos mucho más pequeños y alejados de lo que realmente están.

Carroll hace una crítica perfecta a esos comportamientos asumidos y jamás cuestionados, propios de las personas adultas, con su Sombrero Loco y su obsesión de tomar el té siempre a la misma hora. Al final del libro, cuando Alicia despierta del sueño, ve tremendamente estúpido y aburrido el curso normal de la vida. La aventura y la espontaneidad de las situaciones que ha vivido es lo que debería ser la educación en realidad y no acabar encorsetando toda la enseñanza “tomando el té a las 6”.

¿Recordáis a la Reina de Corazones? La soberana del País de las Maravillas gobernaba de manera despótica y solucionaba cualquier problema cortando cabezas, pequeño o grande. Muchos niños ven a los adultos de la misma manera, rígidos y controladores. Algo que da que pensar a la hora de educar a los más pequeños. Quizá deberíamos escuchar más y no cortar tantas cabezas.

Existen muchas más lecciones ocultas en las páginas de Alicia en el País de las Maravillas y os invitamos a que las descubráis por vosotros mismo y animéis a los pequeñajos a disfrutar de uno de los mejores mundos jamás creados. Aprenderán más de los que creéis.

 

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