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Homenaje a José Luis Sampedro en la Universidad de Zaragoza

Homenaje a José Luis Sampedro en la Universidad de Zaragoza

Homenaje a José Luis Sampedro en la Universidad de Zaragoza

La Universidad de Zaragoza rinde un especial homenaje al escritor, humanista y economista José Luis Sampedro en un acto organizado por catedráticos y amigos. Una conferencia homenaje en la que tuvieron especial protagonismo sus amigos Juan Torres y Carlos Berzosa, así como la viuda Olga Lucas.

El acto se organizó en el Aula Magna de la Facultad de Economía y Empresa, donde se recordó tanto la faceta económica como la personal y de profesor.

El homenaje a Sampedro, que pasó los últimos años de su vida en Alahama de Aragón con su mujer Olga Lucas, fue organizado por la Fundación Ernest Lluch y la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Zaragoza, y contó con la colaboración de Grupo Piquer.

Así, el director general de Grupo Piquer y presidente de Fundación Piquer, Miguel Ángel Heredia, quiso dedicarle unas afectuosas palabras. En su intervención, Heredia aseguró que Sampedro fue un hombre lleno de muchos hombres, una de esas inteligencias libres que pululan como rarezas por la historia de España, que se vinculan con el mejor legado del humanismo y la ilustración.

El evento fue precedido por una lectura de los textos de Sampedro en la Librería Antígona y una acción de bookcrossing, con la liberación de 300 libros de autor en las inmediaciones de la Universidad de Zaragoza. Además de Grupo Piquer, en la organización del homenaje han colaborado la Fundación Basilio Paraíso, la Asociación de Amigos de JLS y el Ayuntamiento de Alhama de Aragón.

En palabras de Miguel Ángel Heredia:

José Luis Sampedro fue un hombre lleno de muchos hombres, una de esas inteligencias libres que pululan como rarezas por la historia de España, que se vinculan con el mejor legado del humanismo y la Ilustración. Un hombre lleno de muchos hombres; que nació en Barcelona, pero que pudo haber nacido en cualquier otro lugar, por ejemplo en La Habana, donde nació su padre; o en Manila, donde lo hizo el padre de su padre.

Como en un juego de espejos, vemos sucesivos hombres siendo un solo hombre: José Luis Sampedro el novelista de éxito, el economista, el profesor, el académico de la RAE, el pensador… todos son distintos y todos son el mismo.

Al acercarnos a José Luis Sampedro, nos estamos acercando a este hombre múltiple, casi inabarcable en su amplitud. Por eso no nos sorprende que Sampedro fuese un pacifista que luchó en la Guerra Civil; que siendo uno de los pensadores más críticos contra el sistema neo-liberal, fuese durante un tiempo el director de un banco; ni siquiera nos sorprende que un hombre que se rebela con vehemencia contra el dogma religioso, se apellide Sampedro. Una vez más, la imagen se multiplica hacia el fondo del espejo.

Uno piensa que debe de ser difícil ser tantos hombres a la vez y no incurrir en la paradoja, en el galimatías intelectual. Y es que ante todo, o a pesar de todo, Sampedro es pura coherencia, pero nos quiere hacer entender que esa coherencia sólo puede alcanzarse mediante una denodada búsqueda personal, escarbando en la mayor cantidad de ámbitos posibles, vindicando siempre la libertad. Estaba convencido de que sólo el pensamiento libre permite el desarrollo personal de cada individuo y el de la sociedad en que éste se ve inmerso. En palabras del propio Sampedro: “Hay que aprender a pensar en libertad porque si no se piensa en libertad, no hay demócratas. Y si no hay demócratas, no hay democracia”.

Por debajo de la obra y el pensamiento de José Luis Sampedro subyace un amor contumaz por el ser humano, pero no por ello pueril o confiado, sino crítico; atento a las contradicciones de una especie que es a la vez capaz de los mayores logros y las mayores infamias.

Así, desde el humanismo crítico, vio Sampedro la vida, la literatura, pero también la economía, a la que siempre concibió como una ciencia social, como un modo de contribuir al bienestar humano. Pensaba Sampedro que el principal propósito de un economista debía ser el de luchar contra la pobreza, no el de buscar el máximo beneficio en un mundo de pura matemática.

Especialmente en los últimos años de su vida, Sampedro fue reconocido como una voz profética, como un guía. Su pensamiento nos alerta de los enormes peligros a los que se enfrenta la humanidad en el actual contexto de globalización, pero hay siempre un profundo amor, un sentimiento de confianza en el hombre que inspira y da esperanzas.

En La balada del agua (un breve relato alegórico en que el fuego, la tierra, el aire y el agua dialogan acerca del ser humano y el futuro del planeta) escribió Sampedro: “la Vida, en su imparable desarrollo, al crear al ser humano alcanzó la más rica complejidad: un ser pensante cuya mente interpreta y razona siempre con espíritu de superación. La Humanidad se adelanta a todos como punta de lanza de la evolución y deja en el tiempo la estela de la Historia. No podemos destruir a los hombres, aunque se arrojasen ciegos a una catástrofe”.

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