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Deberes en verano, ¿sí o no?

Deberes en verano

Deberes en verano

 

Las vacaciones de los más pequeños han llegado, esos preciados meses en los que pueden jugar y divertirse sin pesar en su trabajo diario. Aquí es donde se plantea la polémica cuestión que durante años ha enfrentado dos posturas bien diferenciadas, la partidaria de hacer que los niños continúen con una pequeña rutina de trabajo para afianzar conocimientos y conservar hábitos de estudio, y la que sostiene que los alumnos deben descansar para coger el próximo curso con más ganas. La verdad es que ambos sectores tiene potentes argumentos para respaldar su postura, y sinceramente creo que la mejor opción es encontrar un equilibrio entre descanso y trabajo.

Está demostrado que el estudio es una actividad que requiere continuidad para que sea desempeñada con eficacia y ese hábito ha de ser enseñado como cualquier otra materia. Los deberes pueden ayudar a trabajar aspectos como la disciplina, el orden y la constancia, muy necesarios para desarrollar la educación del cualquier niño. Por supuesto, hay que saber adaptar la carga adecuada de trabajo a cada edad y discernir la capacidad de cada alumno, no se trata de causar agobio, más bien todo lo contrario.

El tiempo ideal que se debe dedicar al estudio de cada alumno se fija en 15 minutos al día para infantil y una hora para primaria, tiempo que se irá ampliando en la medida que el nivel educativo vaya subiendo. Se puede aprovechar para leer, hacer cálculo o crear cuentos, pero es fundamental la coordinación entre padres y profesores. Aunar posturas y caminar juntos en el desarrollo escolar de cada alumno es la mejor forma de lograr el éxito académico en el próximo curso

También hay que tener en cuenta que, según la OMS, el alumnado español dedica muchas horas a la realización de tareas durante el curso y ha llamado la atención por la repercusión en la salud física y mental de los alumnos por la presión que esto provoca. La desmotivación y la falta de interés son los enemigos principales de la vida escolar, y una montaña de tareas hará que consigan tan molestos compañeros de viaje.

Hay que ser consciente también de la manera en la que puede afectar un exceso de carga lectiva en verano. La vida familiar se puede ver gravemente afectada debido a la gran cantidad de tiempo que pasan haciendo los deberes y gran parte de la educación emocional de un niño no la brinda otra cosa que estar con sus seres queridos.

Recapacitemos y pongámonos en la piel de los más pequeños por un momento, ¿qué reacción tendríamos ante los estudios si no pudiéramos pensar en otra cosa en verano? El niño tiene derecho a su tiempo de esparcimiento y a las actividades propias de su edad, no habrá otro tiempo para que disfrute de ello. Entonces, tareas en verano, ¿sí o no? Sí, pero con moderación y conocimiento. Veremos que jugar y divertirse también es una forma de educación que no ha de ser tomada a la ligera.

 

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