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Conducta infantil

Conducta infantil

Conducta infantil

Según el estudio “Mejorar la conducta infantil” realizado por Agintzari S. Cooperativa de Iniciativa Social, durante los últimos años se ha detectado en nuestro país un aumento importante de niños con problemas de conducta, algo que trae de cabeza tanto a padres como a profesores y que está suponiendo un problema para el desarrollo de la educación de los más pequeños. Malas contestaciones, desobediencia o insultos, son algunos de los síntomas que indican una conducta nociva. Aunque sea normal que se muestren este tipo de actitudes en algunas ocasiones hay que vigilar que no sean continuadas en el tiempo, porque es entonces cuando se convierten en un problema. Hay que tener muy presente que, si no se afrontan y se corrigen a tiempo, este tipo de comportamientos se pueden intensificar en la adolescencia y derivar en un problema mayor. Vamos a hablar de las técnicas de modificación conductuales recogidas en este estudio.

El primer paso, y sin duda más importante que cualquier metodología de intervención, es analizar las causas que llevan a un comportamiento inadecuado. Cada niño es un mundo, con su propia personalidad y motivaciones. Los hábitos de conducta nocivos pueden verse motivados por distintos factores, es por eso que determinados procedimientos pueden resultar efectivos en unos perfiles y en otros no.

Por ejemplo, una de las técnicas de intervención más utilizadas cuando el niño se enfada y no da su brazo a torcer, es retirarlo a algún lugar en el que carezca de estímulos. Se le aparta diciéndole que en el momento en el que corrija su actitud podrá volver al lugar en el que se encontraba. Puede ser un procedimiento muy eficaz, los niños responden de manera positiva a este tipo de estrategias. Como ya hemos mencionado, este método puede tener mayor en efecto en algunas personalidades y ser contraproducente en otras.

David Premack, psicólogo estadounidense, sostiene en el Principio de Premack que las actividades que prefiere un niño pueden utilizarse para reforzar otras que le desagradan. Es una forma de refuerzo positivo para encauzar a conductas apropiadas. Por ejemplo, podrás jugar con la tablet si haces primero los deberes. El objetivo principal es que el niño entienda que si hace las cosas correctamente puede salir muy beneficiado, mientas que si lo hace mal, puede acabar perjudicado.

Lo que nos lleva a hablar del castigo, el recurso más común por parte de los adultos para modificar conductas. Hay un error en la utilización de esta técnica y es que puede perder eficacia si se utiliza de forma sistemática. Además, un castigo nunca debe ser asociado a conductas positivas como ordenar su cuarto o recoger la mesa, para que no asocie estas actividades como algo negativo. Debe darse en el momento que muestra mala conducta para que lo relacione a su mala actuación, y por supuesto, enseñar cuál es la conducta positiva que se espera de él. Si el niño no sabe cuál es la actitud que debe tener, se repetirán episodios desagradables.

No hay que olvidar que nuestra actitud como adultos es una parte muy importante a la hora de corregir la actitud de un niño. En todo momento se ha de mostrar tranquilidad, firmeza y contundencia con las decisiones que se toman.

Debido a la gran cantidad de estrategias que pueden ser de gran utilidad para padres y profesores, continuaremos hablando de técnicas para mejorar la conducta infantil en la próxima publicación.

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